Uno de los reclamos históricos del sector agropecuario vuelve a la agenda: los saldos técnicos de IVA acumulados por diferencias de alícuotas siguen sin poder recuperarse y, según trascendió del Presupuesto en tratamiento, alcanzan unos u$s770 millones inmovilizados. Frente a esa situación, entidades del agro impulsan una propuesta concreta: convertir esos saldos en bonos negociables que puedan usarse para cancelar otros tributos o transferirse a terceros.
En esta nota repasamos el origen del problema, la propuesta que está sobre la mesa y qué deberían tener en cuenta contadores y empresas que arrastran saldos a favor de IVA por operar con alícuotas diferenciales.
Por qué se generan estos saldos técnicos
El problema no es nuevo ni exclusivo del agro, pero en este sector se potencia por la estructura de alícuotas de la Ley de IVA:
- Ventas de granos, hacienda y ciertos productos primarios tributan al 10,5% (alícuota reducida).
- Compras de insumos, servicios, combustibles, maquinaria y fletes tributan mayoritariamente al 21%.
Esa asimetría genera un crédito fiscal estructural que, mes a mes, se acumula sin posibilidad de absorberse contra el débito fiscal propio. A diferencia de los saldos de libre disponibilidad (por ejemplo, los originados en retenciones y percepciones), los saldos técnicos del primer párrafo del artículo 24 de la Ley de IVA solo pueden aplicarse contra futuros débitos fiscales del propio impuesto, no son transferibles ni sirven para cancelar otros gravámenes.
La distinción entre saldo técnico (art. 24, primer párrafo) y saldo de libre disponibilidad (art. 24, segundo párrafo) es clave a la hora de planificar. El primero queda “atrapado” en la declaración jurada de IVA; el segundo sí puede compensarse con otros impuestos nacionales o pedirse en devolución.
Los u$s770 millones que el Presupuesto no libera
Según la información difundida, el proyecto de Presupuesto mantiene el criterio de no habilitar mecanismos de devolución ni compensación amplia para estos saldos técnicos del agro. En términos fiscales, esa inmovilización opera como una fuente adicional de recaudación implícita: el Estado retiene liquidez que, en los hechos, pertenece al contribuyente.
Para las empresas del sector, esto se traduce en:
- Costo financiero por capital de trabajo inmovilizado en un activo que no rinde.
- Pérdida real por inflación, ya que los saldos se expresan en pesos históricos.
- Distorsión en la ecuación económica de inversiones en insumos, maquinaria e infraestructura.
La propuesta: convertir los saldos en bonos negociables
La iniciativa que impulsan las entidades del agro apunta a transformar esos créditos fiscales técnicos en títulos públicos negociables. Los ejes centrales de la propuesta serían:
La lógica es similar a la de otros instrumentos que ya existieron en la historia tributaria argentina (bonos de crédito fiscal, certificados de reintegro), y permitiría al contribuyente recuperar aunque sea parte del valor vía negociación secundaria.
La propuesta todavía no es ley. Se trata de un planteo de las entidades del sector en el marco de la discusión del Presupuesto. Hasta que no exista una norma sancionada, los saldos técnicos siguen sujetos al régimen actual del artículo 24 de la Ley de IVA.
Recomendaciones para contadores y empresas
Mientras el debate avanza, conviene revisar la gestión interna de saldos:
1. Segmentar correctamente los saldos
Separar en la contabilidad y en los papeles de trabajo los saldos técnicos de los saldos de libre disponibilidad. Solo los segundos habilitan compensaciones con otros impuestos vía formulario correspondiente ante ARCA.
2. Revisar la planificación de compras e inversiones
Anticipar que las erogaciones al 21% seguirán generando acumulación. En proyectos de inversión relevantes, evaluar el impacto financiero del IVA no recuperable como un costo adicional del proyecto.
3. Documentar respaldatoriamente
Mantener la trazabilidad completa de comprobantes que originan crédito fiscal. Si en algún momento se habilita un mecanismo de conversión o devolución, la calidad de la documentación será determinante.
4. Seguir la discusión parlamentaria
El tratamiento del Presupuesto puede introducir modificaciones. Vale la pena monitorear si se incorpora algún régimen transitorio o mecanismo de bonificación.
¿Qué cambia en Facturear?
En el corto plazo, no hay cambios operativos en la plataforma derivados de esta noticia. Se trata de una discusión de política tributaria que aún no se tradujo en normativa. La emisión de comprobantes electrónicos, la aplicación de alícuotas del 10,5% y 21% y la registración de crédito fiscal siguen funcionando exactamente igual.
Si eventualmente se aprueba un régimen de conversión de saldos técnicos en bonos, comunicaremos el impacto operativo y los ajustes necesarios en los reportes de IVA. Mientras tanto, te recomendamos aprovechar los reportes de crédito y débito fiscal de Facturear para tener siempre visibilidad clara sobre la evolución de tus saldos y anticipar decisiones con tu contador.