La recaudación tributaria de septiembre de 2026 cerró con un crecimiento interanual nominal del 33,5%, según los datos difundidos por ARCA. Descontada la inflación, el avance real fue del 3,7%, lo que marca el primer mes en varios con una mejora genuina frente al mismo período del año anterior. Sin embargo, buena parte del repunte se explica por factores extraordinarios y por una base de comparación particularmente baja.
Los números del mes
El informe oficial muestra que los principales motores de la recaudación fueron tres impuestos: Ganancias, Derechos de Exportación e IVA. En los tres casos hubo motivos puntuales que potenciaron el resultado y que conviene desagregar antes de leer el dato como una señal de recuperación consolidada.
Ganancias: pagos postergados que entraron en septiembre
El salto de Ganancias se explica, en parte importante, por el ingreso de pagos diferidos de meses anteriores. Es decir, obligaciones que vencían antes y que recién se cancelaron en septiembre inflaron la medición mensual sin reflejar un aumento genuino de la actividad gravada.
Derechos de Exportación: efecto base y liquidación agro
En retenciones el crecimiento fue aún más llamativo, pero la comparación está distorsionada por el “tax holiday” que había regido en septiembre de 2024, cuando se suspendieron temporalmente ciertas obligaciones para incentivar la liquidación. Contra esa base baja, cualquier mes normal luce explosivo. A eso se sumó la mayor liquidación agroexportadora del período, impulsada por decisiones del propio sector frente a la coyuntura cambiaria y de precios.
IVA: la señal más limpia
El IVA impositivo —el que se recauda sobre las operaciones internas— suele leerse como termómetro del consumo y la actividad. Acá el crecimiento también fue positivo, aunque más moderado. Es, probablemente, la mejor noticia del informe, porque no está contaminada por efectos estadísticos tan marcados como los otros dos tributos.
El IVA impositivo creció por el ingreso de pagos postergados de meses previos, lo que relativiza la lectura directa sobre consumo. Aun así, es el componente que mejor refleja la dinámica real de la actividad económica.
¿Recuperación o espejismo estadístico?
Analistas privados coinciden en que, una vez descontados los efectos no recurrentes, los ingresos tributarios reales siguen estancados. El dato del 3,7% real no implica que la economía esté creciendo a ese ritmo ni que el consumo se haya recompuesto de manera significativa.
Los factores que inflaron la medición de septiembre son, en su mayoría, de una sola vez:
Leer el 33,5% nominal como señal de reactivación es apresurado. La comparación interanual queda distorsionada por decisiones administrativas y por el calendario de vencimientos, no necesariamente por una expansión del hecho imponible.
Qué mirar en los próximos meses
Para evaluar si hay una recuperación sostenida de la recaudación conviene prestar atención a:
Implicancias para el contribuyente
Más allá de la lectura macro, el dato de septiembre confirma que ARCA mantiene una presión recaudatoria activa, con foco en lograr que los pagos postergados efectivamente ingresen. Para empresas y profesionales, esto se traduce en una fiscalización más atenta a la regularidad de los vencimientos y a los planes de facilidades vigentes.
También conviene tener presente que un escenario de recaudación estancada en términos reales suele derivar en mayor presión sobre los contribuyentes cumplidores, con intensificación de controles cruzados sobre facturación electrónica, percepciones y retenciones.
¿Qué cambia en Facturear?
Nada. El dato de recaudación de septiembre es información económica y no modifica obligaciones de facturación, tipos de comprobante, alícuotas ni plazos. Pueden seguir emitiendo sus facturas en Facturear con normalidad. Si en los próximos meses ARCA dispone cambios normativos derivados del escenario fiscal, los vamos a comunicar en este blog y a implementarlos en la plataforma.